14 de septiembre, Barriada del Ángel en Alcolea; a las 20:00 Acto Público del PCA. Lo anunciaba de antemano el calendario litúrgico: Día de la Exaltación de la Cruz, pero no me di por aludido, y eso que soy católico.
La única vez que me reí a mandíbula batiente con todo lo referente al acto y al concierto fue días antes cuando mi compañero de banda (y camarada para los del Partido) me mandó por enlace de Google Maps (que no abrí, no fuera a darme una alergia) la dirección de la sede: calle Acera de la Iglesia. Pa’ que luego digan que los rojos sólo se dedicaban a quemarlas.
Posiblemente hacía mucho tiempo que no ensayaba con tantas ganas solito en mi casa; interés de más en no equivocarme en las letras con esos temas que ni me sé ni seguramente llegaré a saberme nunca del todo (o al menos a lograr poner los acordes sin meter la gamba a la vez que me pongo a dar gritos). Jamás en la vida había cambiado los monitores por el pinganillo en las orejas y, en las pruebas, el efecto fue escalofriante, casi místico. Sigue leyendo
Como uno no es famoso, ni conocido, ni nada que se le asome, pues le hace ilusión que, de repente, en un mismo día y desde contextos totalmente distintos, aparezcan en la red dos reseñas de su novela «Mishasho».
