“Perorata del apestado” (1981)

Tuberculosis Hospital II, by baleze

Sinopsis:

En 1946, en un sanatorio para tuberculosos de la Conca d’ Oro -castillo de Atlante y campo de exterminio-, unos singulares personajes, supervivientes de la guerra y presumiblemente incurables, pelean débilmente consigo mismos y con los otros, en espera de la muerte. Largos duelos de gestos y palabras; de palabras sobre todo: febriles, tiernas, barrocas a tono con el barroco de una tierra que ama la hipérbole y el exceso. Tema dominante: la muerte que se propaga sutilmente, se disfraza, se esconde, se extravía, musicalmente reaparece. Y todo esto entre los ropajes de una escritura en equilibrio entre el desgarro y el falsete y en un espació siempre más acá o más allá de la historia…que podría incluso simular un escenario o la niebla de un sueño.

     Puede ser que Bufalino no sea Conrad (a quien recuerda en esos personajes que sienten en infinidad de ocasiones lo contrario de lo que hacen o dicen) ni Borges (aunque su dominio del lenguaje nada tiene que envidiarle), pero quien ame la Literatura (sí, con mayúsculas) ha de leer a este señor. Y no pretendo, al señalar a estos dos dificultosos autores, quitar las ganas a nadie, antes al contrario, simplemente apuntar que su prosa, su estilo son bellísimos, aunque te obligue a revisar cada párrafo un par de veces si no deseas perderte cada detalle o matiz sinuoso; o precisamente por eso, porque has de leer cada capítulo como un cuento de aprendizaje crepuscular y pensártelo mucho antes de decidir pasar de improviso al siguiente.

     En mitad de su lectura, y casi al terminar, recuerda por momentos a Céline y su condenado ‘Viaje al fin de la noche’, por el enfoque tan distinto y vital que nos ofrece Bufalino, tan lleno de esperanza en mitad de tanta muerte. Y entonces, justo entonces  aparece un párrafo que confirma mis anhelos: “Yo había realizado un viaje, un viaje importante,pero ahora era difícil entender si entre los ángeles o bajo la tierra”. Continue reading

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“Professor Hannibal” (1956)

Fábry Zoltán, by Mária Novák

     A Zoltán Fábri lo conocen cuatro gatos que maúllan en húngaro o, a lo sumo, dejándonos llevar por la duda, alguno de ellos en ruso o en alemán. No en vano, solo Moscú y Berlín se rindieron en sendas ocasiones al arte del realizador nacido en Budapest concediéndole, respectivamente, un premio honorífico a su carrera y un Oso de Plata por una de sus últimas películas, curiosamente de nombre «Réquiem». No hay nada como estar a punto de morirse para ser reconocido.

     Fábri fue un director de estilo clásico, notablemente influido en narración y enfoque de la historia por el realismo poético francés y por el neorrealismo italiano a nivel estilístico. Ambos conceptos, la crítica social cuasi documental y el fatalismo, pueden apreciarse en su filme «Professor Hannibal», aunque por encima de ellos, sobresale la sátira política de una manera tan aguda como descarada.

     La historia es sencilla: un tipo corriente, bastante flemático y con escaso espíritu cuya única preocupación es dar a conocer mediante un artículo intrascendente las causas históricas de la muerte de Aníbal se convierte en el blanco de las iras del fascismo. Lo peculiar es hacia dónde nos conduce el director con el trasfondo de los hechos, donde el fanatismo, el nacionalismo, el conformismo y la manipulación se erigen en los héroes por excelencia de cualquier dictadura que se precie.

     Absolutamente recomendable en estos tiempos que corren y que, por desgracia, seguirá siendo de rabiosa actualidad. Al fin y al cabo, ya ha pasado más de medio siglo del estreno de «Professor Hannibal» y podría haber sido realizado antes de ayer, igual que cualquiera de las obras de De Sica o de Renoir.

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