Acerca de Rafa Poverello

Más allá de la falsedad del nombre, pues no soy pobre ni aunque quisiera en virtud del bagaje socio-cultural del que me es imposible escabullirme, mi espíritu anda de su lado, no porque sean buenos, sino porque se les trata injustamente.

Insensibles

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African Migrant’s Compass by Brandan Reynolds

    Rezaba el asqueroso dicho popular que «todas las mujeres son unas putas, menos mi madre y mi hermana». La frasecita de marras, que resulta del todo execrable en sí misma sin el más mínimo paliativo, hace referencia en parte a la máxima a la que se aferraba Don Vito Corleone cada vez que iba a liarla parda, pareciera o no un accidente:

    – La familia es la familia –con aquella voz aguardentosa que parecía que le hubieran rociado de ácido las cuerdas vocales.

    A un arraigo similar suelen acogerse las parejas y los matrimonios, puede que con algo de razón habida cuenta de lo interiorizado de tal razonamiento: si quieres que todo vaya bien en el nido de hogar, o al menos no demasiado mal, no juzgues nunca a la familia de tu cónyuge o de tu compañera. Da igual que él o ella eche pestes por su boca sobre ella. Eso es porque el roce hace el cariño y tú, incauto de ti, no tienes ni una milésima parte de roce con tus suegros, cuñados y demás familia política. Por tanto lo que vayas a soltar, seguro que no se va a interpretar desde el cariño o la ayuda, sino desde la angustia y la crítica destructiva. Zapatero a tus zapatos.

    Obviamente, esta tiranía de la familia y de los seres queridos puede generalizarse a la sociedad en general y hace, por ejemplo, que nos sintamos inmensamente más doloridos por los atentados de París o de Niza (¡qué decir de los de Barcelona a pesar del referéndum!) que por las muertes y asesinatos masivos en Siria. Identificación lo llaman: cualquier occidental comulga más con mis ideas y principios que un árabe que viene en patera o debajo de un camión. Lo de menos es que el europeo viva a 2 500 kilómetros y el árabe a menos de 500. Sigue leyendo

«Olvidé recordar»

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To remember by Cambion-Art

     Una maquetita grabada a salto de mata que me gustó cómo quedó.

OLVIDÉ RECORDAR

Quiero comerme contigo el turrón;
que mis noches no sean más de frío.
Quiero ahogarme en tu mismo sudor;
no invertir ni en dolor ni en olvido.
Quiero tu enfado y tu mudo perdón;
que me agobies con tu incertidumbre.
Quiero el miedo a perderte y el don
que me otorga tu voz
cuando todo se hunde.

Quiero ser, quiero ser una cometa en tus nubes.

Quiero el motivo con que presagiar que lo nuestro no tiene futuro,
y la excusa por la que inventar un presente que compartir juntos.
Quiero impedirte decirme que no; renegar de todos tus caprichos.
Quiero verte, de pie en el salón, maldecir lo que yo no recuerde haber dicho.

Y de tanto querer me domina la amnesia,
olvidé desear tan sólo que me quieras;
que de tanto creer lo que siempre había sido
olvidé recordar que ya te habías ido.

Quiero venderte mi alma sin más
recompensas que hundirme en tu pecho;
quiero odiarte y volverte a buscar
admitiendo que te echo de menos.
Quiero aburrirme a tu lado y pensar
que ojalá dure toda la vida;
quiero besos de azúcar y sal;
que, al cruzar el zaguán,
me halle en tu compañía.

Quiero ser, quiero ser todo menos despedidas.

Demoakracia

hands-41338_960_720    No seré yo quien defienda a capa y espada las virtudes cardinales de la democracia ateniense, tan selectiva, tan poco igualitaria. Pero el caso es que, con tantas pavadas que ve uno en televisión acerca de lo democrático que es nuestro estado de derecho, mientras se confunde legalidad con democracia y con justicia, se plantea uno que es peor, tanto a nivel individual como colectivo, si no votar porque eres esclavo o votar y creer que eres libre.

     Digamos que, en el primer supuesto, la cosa está meridianamente clara. No votas porque no tienes derecho a hacerlo. No hay engaño ni demagogia. Punto pelota. Ea, hubieras sido hombre libre, porque las mujeres tampoco podían votar por aquel entonces, por supuesto. Otra cosa es que el porcentaje de personas libres, adultas, varones y con ciudadanía en la antigua Grecia rozara lo irrisorio.

     Pero, ¿qué decir del segundo supuesto? Votar y creer que por hacerlo eres más libre que la puñeta. Eso sí que es un peligro, mayor que el referéndum en Catalunya y que la crisis de Venezuela, que ya es decir en boca de algunos que sólo ven viable modificar leyes y hasta la Constitución cuando es bueno para toda la nación, habida cuenta de que los intereses nacionales coinciden con los de su partido. Indefectiblemente. Bukowski, con su habitual y desencantado concepto de la realidad, lo expuso con una claridad supina: «la diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes». Aunque pudiera ser que incluso, en pos de un bien superior (aunque a la mayor parte de la ciudadanía ese supuesto bien mayor le importe una mierda), no te dejen ni ir a votar y se intervengan las urnas. Porque el caso es que las mayores preocupaciones de los ciudadanos y ciudadanas esos que dicen defender son el paro y la corrupción, pero mira tú por donde que es la CEOE y los sindicatos mayoritarios los que se ponen de acuerdo, con la connivencia del gobierno, para racionalizar el despido, y España ha sido acusada repetidas veces por Bruselas debido a su falta de medidas contra el fraude y la corrupción. Sigue leyendo

Como del alma una rémora

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Anchor, by MichaelZinggda

Como del alma una rémora,
más que comensal, parásita,
y mayor lastre en el camino
que la amputación de ambas piernas.

Como un ancla hundida en el vientre,
que impide arribar a buen puerto,
inmóvil en medio del mar ,
sujeto a patente de corso.

No arguyo al deseo extático
que otorga tiempo a la razón
con beneplácita esperanza,

sino a la apetencia, perversa
y vil sometida a un impulso
tan primario que no da plazo.