Acerca de Rafa Poverello

Más allá de la falsedad del nombre, pues no soy pobre ni aunque quisiera en virtud del bagaje socio-cultural del que me es imposible escabullirme, mi espíritu anda de su lado, no porque sean buenos, sino porque se les trata injustamente.

«Bartleby, el escribiente» (1853)

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The Lawyer and Bartleby the Scrivener by Chpearse

     Decir que Melville es un excelente novelista supone una perogrullada tan inabarcable como la gran Muralla China. Decir después que era del mismo modo un pulcro y exquisito conocedor de la naturaleza humana sería casi quedarnos cortos. «Moby Dick», su obra cumbre poco discutida, y la potente creación del capitán Ahab dan buenas muestras de ambas dotes.

     Pero no hace falta escribir una novela de tropecientas páginas para dejar un rastro imborrable en la historia de la literatura. Basta un cuento, un relato de pocas páginas para ello, y hay quien dice que dar a luz un buen relato es más difícil que hacer lo propio con una novela. «Bartleby, el escribiente», es un ejemplo de esa grandeza embotellada en frascos pequeños.

     Y eso que se me antoja pensar que de un modo u otro, en realidad Bartleby… no existe, pues es tan sólo el reflejo de la falta de voluntad de los que no tienen voluntad; tal vez por eso sea el único «invitado» del que nada se describe y, Melville tan sólo habla de él en negación (no es esto, no es lo otro, nunca…) mientras el resto de «secundarios» (que no lo serán tanto) son definidos con precisa pulcritud según su ausencia de carácter o su exceso de celo mal enfocado. Sigue leyendo

Quien no siente es feliz

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Quien no siente es feliz,

radiografía Pessoa a través de la pluma falsa

de su heterónimo Soares

Si bien no me atrevo a oponer

extrema resiliencia a tan rotundo argumento

más cierto encuentro

en un extremo simétrico

que quien no siente no es desgraciado

Y en este particularmente mío libro del desasosiego

iniciado sin fuerza hace un breve espacio infinito

y que alcanza en este punto preciso su hoja central

anoto

con vigorosa fiereza

con esa desdicha cierta que otorga el sentir

que tu ausencia engloba

cada rincón de todo cuanto existe

y que en medio del activismo y del nervio que suplantan

unas lágrimas necesarias

mis ojos abstrusos no aciertan a ver más allá

del vacío absoluto que los rige

¡Emergencia, emergencia!

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Ringing the elevator alarm by Dieselducy

     Dice el Diccionario de la Lengua Española que la locución de emergencia significa algo que se lleva a cabo o sirve para salir de un apuro o una situación de peligro. Si nos vamos al adjetivo urgente el asuntico es de lo más similar, o incluso aún menos comedido: que precisa de su pronta ejecución o remedio.

     Está claro que, o se le hace al diccionario tanto caso como a la Constitución cuando nos resulta beneficioso a nuestros nada parcos intereses o es que algunas cosas funcionan al revés de como debieran. Lo malo es cuando estas definiciones -casi capciosas cuando se llevan a la realidad- nos llevan a pensar, en un alarde de ignorancia, que en una supuesta democracia la igualdad de oportunidades y los derechos están tan al alcance de todo el mundo que no merece la pena ni darle más vueltas al tarro. A veces sólo nos falta corear aquello de «y si somos los mejores bueno y qué».

     Francisca vive en su domicilio con un hijo de veintitrés años con problemas graves de trastornos de conducta y de adicciones. Lo que ha dado por llamarse patología dual entre los entendidos que no suelen sufrir las consecuencias. El hijo, aunque ella insista en restarle importancia, le tiene la casa destrozada, y no le queda casi ningún mueble en pie que no haya sido reventado de una patada. Acaban de quedarse sin ingresos, más allá de los bolsas de calcetines o de braguitas que vende ella cuando le prestan dinero para hacer algún pedido. Sigue leyendo

«Búscate una excusa»

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BÚSCATE UNA EXCUSA

Búscate alguna excusa cualquiera para hilar un motivo y me llamas,

Te prometo esperar tras la puerta hasta el amanecer.

Y no importa que seamos amigos, en lugar de invitarte a mi cama,

Puedo ser hoy tu aliento y tu abrigo, mañana no sé.

No tendré preparado un cubata, hace tiempo que sé que no bebes;

Te prefiero discreta y sensata, creer que me mientes

A saber la verdad.

Y si cuentas un nuevo romance fingiré no morir de tristeza.

Inocente diré si es estable y seguro comentas:

Como tú nadie hay”.

Y si te echo de menos y decides quedarte

Para atar el deseo tengo más de un colchón;

O si duermes conmigo y las sábanas arden

Que se queme el instinto pero no la pasión.

Cuando al décimo asalto preguntes: “¿has compuesto algo nuevo estos días?”,

Tocaré hasta que el mundo se inunde con nuestro sudor.

Mentiré al hablar de la musa que inspiró la canción que pedías…

Ojalá se te antoje una duda y quiebres mi voz.

Miraré tu actitud de reojo, por si acaso de reojo me miras;

Dejaremos fluir a su antojo los nervios, la prisa

Y una torpe emoción.

Buscaré yo la próxima excusa para darte mañana un motivo,

Y jugando a la ruleta rusa un beso furtivo

Nos dará la ocasión.

Y si me echas de menos y decides quedarte

Para atar el deseo pídeme otro colchón;

O si duermo contigo y las sábanas arden

Que nos queme el instinto abrasados los dos.

Y si te echo de menos…