Deberes: la injusta obligación

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     Deberes. La palabreja de marras no se libra de la quema ni en las primeras definiciones que muestra cada una de las dos acepciones del Diccionario de la Lengua Española:

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    Obligación. No hay más. Y el asunto se pone aún más serio si recurrimos a los significados que devuelve el verbo obligar, que aún es más clarificador.

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     Claro, que es que a los nenes y nenas hay que obligarlos, porque aunque ellos no sean capaces de razonarlo resulta que es un bien para su futuro, tan halagüeño y esperanzador. Porque de esos deberes son a los que me quiero referir.

     Podríamos decir que dicho argumento es sumamente subjetivo y puede ser sometido a debate y análisis sin demasiados esfuerzos lingüísticos ni metafísicos, pero el caso es que, aparte de que mandar deberes a casa sea o no condenar a una criatura a galeras, hay un aspecto bastante más esencial y con el que me encuentro con demasiada asiduidad como para pasarlo por alto.

    Dos situaciones reales que dudo puedan ser casus belli para quien se atreva a leer estas líneas. Sigue leyendo

«Devolvamos lo robado»

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Remember the Genocide by BullMoose1912

     Con la alegría inmensa que me da la conmemoración anual del genocid…, quiero decir, la invasió…, no, leches, la colonizac…, que no, el desc…descubr… No me sale decirlo.

     Con dicha alegría comparto la canción que compuse al año siguiente de los 500 años de la masacre, aunque hay quien diga que la culpa la tuvo la viruela. Y seguimos sin aprender, claro, que hace falta mucha solidaridad.

    A ver cuando aprendemos a conquistarnos a nosotros mismos, que es bastante más jodido (y más sensato).

DEVOLVAMOS LO ROBADO

Después de 500 años, de legalizado embargo

Para provecho, como no, del audaz conquistador.

Ha llegado ya la hora de quitarnos la corona

De ostentoso orgullo porque todo es suyo.

Todo menos esa deuda, tan antigua como eterna,

Fomentada por créditos FAD.

Concedidas sin rubores a modernos dictadores

Mantenidos por el tío Sam.

Devolvamos lo robado en tantos siglos machacando

A un pueblo del Sur que jamás probó siquiera nuestro pan.

Y cerremos cicatrices de ese mundo de lombrices

Pues cuanto tenemos es más suyo que nuestro.

Las ofertas del mercado, todo a cien es tan barato,

Siendo importación made in Taiwán,

Por empresas europeas instaladas en la aldea

Donde explotan niños sin piedad.

Devolvamos lo robado…

Y cerramos nuestros muros, separando el primer mundo

De sudacas, moros y demás.

Nueva Europa unificada para negarle la entrada

A tres cuartos de infrahumanidad.

Devolvamos lo robado…

«L.A. Confidencial» (1990)

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James Ellroy by raschiabarile

    Como novelista debe de dar bastante coraje que te conozcan por la película, buenísima, que escribieron otros de alguna de tus obras. De lo peor: “¡ah, ¿pero está basada en un libro? Pues seguro que no es mejor que la peli”.

    James Ellroy, del que tenemos la suerte de que siga vivo mientras escribo estas líneas, nació en Los Ángeles en 1948. Su infancia transcurrió en la época ideal para que algún o algunos desalmados asesinaran a su madre mientras iba a la ciudad, dejándolos, a ella tirada en mitad de un descampado, y a él huérfano por partida doble. Nunca se llegó a descubrir a las personas responsables del crimen. Como es de suponer, tamaña experiencia, terrible y dramática donde las halla, marcó las preocupaciones vitales de Ellroy que se reflejan conspicuamente a lo largo de su obra: corrupción, violencia, desesperanza y nihilismo. Con estos adjetivos sobra decir cuál fue el género que le ayudó a espantar -o al menos asustar un poco- a sus fantasmas: novela noir, hard-boiled o como queramos llamarle.

    Y bueno, sí, la novela L.A. Confidencial es mejor que la película de Curtis Hanson (para los incorregibles diremos que, al menos, es igual). Aunque sea porque es anterior, aún más compleja y ácida y porque, como el porcentaje de lectores es infinitamente menor que el de cinéfilos, Ellroy no tuvo que pensar si aquel párrafo o aquella escena tan explícita iban a censurárselos o resultaría desagradable para el público. Sigue leyendo

fobias

Fobos: en la mitología griega, personificación del temor y el horror.

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Phobia by reality-must-die

claustrofobia
zoofobia
hidrofobia
la fobia del miedo

islamofobia
homofobia
xenofobia
la fobia del odio

fobias,
de odio y de miedo
congéneres
de miedo y de odio
simétricos

algofobia
cainofobia
ataxofobia
diquefobia
epistemofobia
panofobia

fronemofobia
eleuterofobia

…….

fobofilia